Una noche de hotel en tu propia ciudad como pequeña pausa de la rutina
A veces un cambio de cama, aunque sea a pocas calles de casa, sirve como pausa. Así se prepara una noche fuera sin salir de la ciudad.
A veces un cambio de cama, aunque sea a pocas calles de casa, sirve como pausa. Así se prepara una noche fuera sin salir de la ciudad.
Un vuelo de noche es más cómodo si preparas lo que llevas puesto y lo que tienes a mano. Con una manta, un cojín y algo de orden, el trayecto se hace más llevadero.
Una bolsa con lo imprescindible para la primera noche evita vaciar toda la maleta al llegar. Así se prepara y así se usa.
Dormir en una hamaca al aire libre es sencillo si se prepara bien. Sirven dos árboles firmes, una manta debajo y un plan para la lluvia.
En una ola de calor, el mediodía es para descansar. Reorganizar las tareas para la mañana temprana y la tarde-noche hace la jornada más llevadera.
En las noches cálidas, la cama pide menos abrigo. Así puedes preparar sábanas y mantas ligeras y guardar el nórdico hasta que vuelva el fresco.